¿No os ha pasado nunca que cuando estáis cocinando ha entrado alguien en la cocina y os ha dicho "no llores si sólo es una cebolla"? A mí sí. Y al principio hasta puede hacerte gracia, pero cuando estás agobiada porque no te da tiempo a prepararlo todo y te han dejado sola ante el peligro de cocinar una comida o cena para toda la familia -suegra incluida-, lo menos que puedo decirle al graciosillo de turno es "ven tú y la cortas a ver si eres tan valiente de no llorar". Por supuesto, nunca funciona y tú sigues llorando como María Magdalena mientras das los últimos cortes a tu cebolla.
Pues bien, imitando a aquel anuncio de un lavavajillas, os diré que "El llorar se va a acabar". Sí, existen numerosos trucos para poder cortar la cebolla sin que los ojos te piquen. Yo te sugiero una forma de hacerlo que resulta efectiva: frota la tabla de la cocina con un trozo de limón y luego ya puedes picar la cebolla tranquilamente. No te causará la más mínima molestia en los ojos y, además, no dejará olor en la tabla.
Por supuesto, también podemos usar los dos y así nos aseguramos de que no vamos a soltar ni una sola lágrima más por nuestras cebollas.
C I A O ;)
